Cuando observamos una obra en construcción, es frecuente ver estructuras temporales que sostienen el terreno o las edificaciones en proceso. Entre ellas, destacan los puntales metálicos que se colocan de manera vertical y que sirven para dar soporte al techo mientras el hormigón fragua y adquiere la resistencia necesaria. Estas piezas, junto con otros sistemas, forman parte de lo que se conoce como entibaciones, un recurso esencial en el ámbito de la construcción para garantizar la seguridad y la estabilidad tanto de los trabajadores como de la propia obra.
Las entibaciones en zanjas o en excavaciones más amplias cumplen un papel crucial: evitar derrumbes que puedan ocasionar accidentes o provocar retrasos considerables en el avance de los trabajos. Por ello, resulta fundamental comprender qué es una entibación, cuál es su significado y en qué momentos es necesario recurrir a ellas.
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El término entibar hace referencia al acto de contener y dar estabilidad al terreno cuando se realiza un vaciado o una excavación. En la práctica de la construcción, entibar zanja o aplicar una entibación de zanjas implica instalar estructuras temporales que impidan que las paredes de tierra se desprendan, asegurando así la continuidad de la obra y, sobre todo, la seguridad del personal.
Aunque existen diferentes formas de estabilizar un talud, como construir muros de contención, realizar excavaciones con inclinaciones similares a la pendiente natural del terreno o escalonar los cortes, estas alternativas suelen ser más costosas y poco prácticas cuando se trata de entibaciones de zanjas o excavaciones estrechas. En estos casos, la solución más eficiente y económica consiste en recurrir a entibaciones, que actúan de manera temporal pero efectiva para contener los taludes y permitir el avance de la obra sin riesgos.
Así, el entibado de zanjas se convierte en un procedimiento habitual en la construcción de infraestructuras, ya que posibilita que las excavaciones se realicen verticalmente para después instalar las estructuras de soporte que evitan desprendimientos peligrosos.
Los diferentes tipos de entibaciones dependen de la naturaleza de la excavación y de las características del terreno. La elección de un sistema u otro se define en función de la profundidad, la estabilidad del suelo y los recursos disponibles, ya que no es lo mismo entibar una zanja poco profunda que un vaciado de grandes dimensiones.
En primer lugar, se encuentra la entibación horizontal, muy utilizada en zanjas. En este método, las tablas, generalmente de madera, se van colocando a medida que la excavación avanza. Según el grado de cobertura que proporcionan, puede hablarse de entibación ligera, cuando las tablas están separadas y permiten un revestimiento parcial; de entibaciones semicuajadas, que cubren la mitad de las paredes; o de entibación cuajada, en la que las tablas recubren por completo los laterales de la zanja. En todos los casos, las estructuras se mantienen firmes mediante puntales, codales o sistemas de anclaje.
En excavaciones de mayor envergadura, como vaciados o cortes más profundos, se recurre a las entibaciones verticales. Estas pueden ser sencillas, formadas por tablas planas del mismo alto que la excavación y arriostradas con vigas metálicas, o escalonadas, que funcionan de manera telescópica para permitir mayor seguridad en excavaciones de gran profundidad.
Por último, dentro de los tipos de entibaciones, también destacan las utilizadas en el entibado de zanjas realizadas de manera mecánica. Estas son especialmente valoradas por su rentabilidad, ya que permiten su reutilización en diferentes proyectos. En este grupo se incluyen los cajones de entibación, que se introducen en la zanja mediante hinca, y las planchas o guías deslizantes, que se ajustan hidráulicamente hasta abarcar el ancho necesario de la excavación.
La decisión de aplicar un entibado en una obra se toma cuando existe riesgo de desprendimiento o corrimiento de tierras. Este peligro puede deberse a varios factores, como la falta de cohesión del terreno, la presencia de cargas perimetrales alrededor de la excavación o incluso la aparición de agua subterránea en forma de niveles freáticos. En Alquifácil tenemos maquinaria y herramientas que te ayudarán para tu excavación como excavadoras y dumpers.
El procedimiento para entibar dependerá del sistema elegido y de las características que se hayan detectado en el estudio geotécnico previo. Lo más común es que la instalación de la entibación en zanjas se realice progresivamente, al mismo tiempo que avanza la excavación. Este método garantiza que en ningún momento quede expuesta una parte del terreno sin protección.
Conocer en profundidad el entibado de zanjas es esencial para planificar una excavación estable y segura. Además, se trata de un aspecto que debe estar contemplado de manera obligatoria en los documentos de ejecución de obra y en los planes de seguridad y salud laboral. La correcta implementación de una entibación de zanjas no solo previene accidentes, sino que también optimiza los tiempos y costes de la construcción.
En definitiva, entender la entibación su significado, sus aplicaciones y los diferentes tipos de entibaciones existentes, es clave para cualquier proyecto de excavación. La acción de entibar zanja no es un simple requisito técnico, sino una medida imprescindible que protege tanto al trabajador como a la propia obra frente a los imprevistos del terreno.
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